martes, 22 de octubre de 2013

El perfil del abogado

Como para toda profesión lo más importante es contar primero, por supuesto, con el título que habilite para el ejercicio profesional, pero además debe tenerse vocación, aptitudes naturales y adquiridas, y ser responsable y dedicado.
No basta con tener alguna de esas condiciones, deben reunirse todas. Un buen abogado debe ser una persona confiable, de trato fácil, estudioso, de gran capacidad interpretativa y argumentativa, alguien que no se aparte de los conflictos sino que se preocupe por solucionarlos de modo eficaz, que le gusten los desafíos y no se amedrente ante las adversidades. Debe ser ocurrente, imaginativo, para encontrar a su caso “ese modo de verlo” que coloque a su cliente en una posición ventajosa; y ser, además convincente para que sus argumentos resulten creíbles para el Juez.


Debe conocer las leyes, la doctrina y la jurisprudencia, pero ese conocimiento debe ser esencial y no literal; ya que puede extraer de esa fuentes su sentido mas rico y pragmático con relación al caso que se va a resolver.


En definitiva, si alguien pretende ser un buen abogado, no basta con saber leyes, hay que dejar el corazón, la pasión y la razón en la tarea, para que el producto sea exitoso, lo que no significa que siempre se gane, sino que se hayan usado en cada caso, las mejores herramientas disponibles, manipuladas del modo adecuado, sin sentir rencores por el abogado oponente, que también está luchando en la defensa de su cliente de igual modo.










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